El protocolo IoT se elige por cuatro factores: alcance, consumo, cantidad de datos y entorno. WiFi o Ethernet para equipos con alimentación y muchos datos; Zigbee o Thread para sensores dentro de un edificio; LoRaWAN para sensores con batería dispersos a gran distancia; NB-IoT o LTE-M donde solo hay cobertura móvil; Modbus o BACnet para equipos industriales existentes. MQTT lleva los datos a la plataforma.
Las cuatro preguntas clave
- ¿Qué distancia hay entre los sensores y el punto de conexión?
- ¿El dispositivo tiene alimentación o funciona con batería? ¿Cuánto debe durar?
- ¿Cuántos datos envía y con qué frecuencia: una lectura cada hora o vídeo continuo?
- ¿Qué hay ya instalado: red, equipos industriales, sistema domótico?
Comparativa orientativa
| Protocolo | Alcance | Consumo | Datos |
|---|---|---|---|
| WiFi | Edificio, con puntos de acceso | Alto | Muchos |
| Zigbee / Thread | Edificio, en malla | Bajo | Pocos |
| Bluetooth LE | Pocos metros | Muy bajo | Pocos |
| LoRaWAN | Kilómetros en campo abierto | Muy bajo | Muy pocos |
| NB-IoT / LTE-M | Donde haya cobertura móvil | Bajo | Pocos |
| Modbus / BACnet | Cableado del equipo o red IP | Según equipo | Lecturas de equipos |
MQTT: cómo llegan los datos a la plataforma
Sea cual sea el protocolo de los sensores, lo habitual es que una pasarela traduzca sus datos a MQTT u HTTP para enviarlos a la plataforma (por ejemplo ThingsBoard), donde se guardan, se visualizan y disparan alertas. Separar la capa de sensores de la de plataforma permite cambiar una sin rehacer la otra.
Errores frecuentes
- Elegir el sensor por precio sin probar la cobertura real en el lugar.
- Usar WiFi en sensores con batería que deberían durar años.
- Depender de la nube de un fabricante sin forma de exportar los datos.
- No prever cómo se actualizarán y mantendrán los dispositivos.